Consideremos
ahora una cuerda de longitud definida L, sujeta rígidamente en ambos
extremos. Tales cuerdas se encuentran en muchos instrumentos musicales,
como pianos, violines y guitarras. Cuando se pulsa una cuerda de
guitarra, se produce una onda en ella; esta onda se refleja una y otra
vez en los extremos de la cuerda, formando una onda estacionaria. Ésta, a
la vez, produce una onda sonora en el aire, cuya frecuencia está
determinada por las propiedades de la cuerda.
Un modo normal
de un sistema oscilante es un movimiento en el que todas las partículas
del sistema se mueven senoidalmente con la misma frecuencia. En el caso
de un sistema compuesto por una cuerda de longitud L fija en ambos
extremos, cada una de las longitudes de onda corresponde al patrón y a
la frecuencia de un posible modo normal. Hay un número infinito de modos
normales, cada uno con su frecuencia y patrón de vibración
característicos. La figura 15.26 muestra los primeros cuatro patrones de
modo normal y sus respectivas frecuencias y longitudes de onda. En
contraste, un oscilador armónico, que sólo tiene una partícula
oscilante, tiene un solo modo normal y una sola frecuencia
característica.
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